La Industrial Autumn Market

Si te gusta ir de compras y la gastronomía en Madrid encontrarás el plan perfecto para este fin de semana: La Industrial Autumn Market. Durante este sábado y domingo, en el conocido barrio de Malasaña, se fusionaran diseño y gastronomía en un mercado en el que puedes encontrar ropa y joyas artesanales  o descubrir deliciosas mermeladas, quesos, aceites, etc.

Esta edición otoñal de La Industrial Market trae para los amantes de la cerveza encontraran este sábado un plan que no podrán rechazar. Por la mañana habrá una cata de cervezas de la mano de Cerveza Salvaje.

 

Captura de pantalla 2014-10-10 a la(s) 19.01.27Dirección: Calle de San Andrés, 8. Madrid

Metro: Bilbao, Tribunal, Chueca

Fecha: Sábado 11 y Domingo 12 de octubre

Horario: S 12h a 21h y D 12h a 20h

Para más información e inscripciones podéis visitar su página web o enviar un correo electrónico a: market@laindustrialservicios.com

Ni Hao

Dicen que cuando vas a un restaurante con comida típica de un país, si ves a gente de ese país comiendo allí es que es un buen restaurante. Y eso es lo que pasa con Ni Hao es un restaurante chino donde comen chinos. Lo descubrimos gracias a que un amigo empezó a estudiar chino hace un año y en una clase le preguntó a su profesora de chino que si podía recomendarle un restaurante chino donde comer comida asiática de verdad. Así es como Ni Hao entró a formar parte de nuestras vidas. El mejor restaurante chino de Madrid, al menos para mí.

Situado al lado de la Plaza de La Luna, popular por sus antiguos Cines Luna y la nueva terraza madrileña de moda Gymage Lounge Resort, se encuentra el Restaurante Ni Hao. En la Calle Silva, justo en frente de la Iglesia de la Buena Dicha. Mezcla que llama la atención cuando te adentras en esa calle y ves la fachada de la iglesia que resalta por su mezcla de estilos (neogótico, neomudéjar y neonazarí) y, en contraposición, la fachada del Ni Hao, llena de grafitis, platos de comida y un letrero rojo con letras chinas iluminadas.

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Una vez dentro todavía se convierte más en un sitio pintoresco. Las mesas prácticamente pegadas las unas a las otras y llenas de chinos y españoles curiosos que se dejan caer por el Ni Hao. Su decoración diría que es bastante hortera, nada nuevo, muy de restaurante chino “cutre”. Sin duda parece que lo último que les preocupa aquí es la estética, dándole un valor adicional al sabor de sus platos que empieza alimentarte el olor exótico de los platos del resto de mesas.

La carta es muy extensa, son muchas las opciones que te presentan y para gustos muy variados. Nosotros no nos arriesgamos a probar cosas muy diferentes y, aunque los camareros y camareras no hablan muy bien español, les pedimos consejo en nuestra elección. Empezamos con unas empanadillas a la plancha y los clásicos rollitos de primavera.

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Seguimos con unos Tallarines tres delicias y, como nunca puede faltar un arroz, nos decantamos por el Arroz frito Yang Zhou.

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Por último pedimos el Pollo Gon Bao (bastante picante) y, el plato estrella de la casa, la Carne especia peguina (¡¡Deliciosa!!). Sin duda de toda nuestra selección me quedo con este último, plato imprescindible vaya las veces que vaya.

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En definitiva, si os encanta la comida asiática o simplemente os gusta probar cosas nuevas este es vuestro sitio. Sintiéndolo mucho me veo obligada a destronar el, para muchos, mejor restaurante chino de Madrid, el chino de los bajos de Plaza de España, y subir al puesto número uno de mi lista el Restaurante Ni Hao. Aunque, está claro, para gustos colores. Os invito a juzgar a vosotros mismos y probéis a ver qué os parece. Estaré encantada de oír vuestras opiniones.

Restaurante: Ni Hao

Tipo de cocina: China

Precio medio por comensal: 7-10€

Dirección: Calle Silva, 20. Madrid

Metro: Callao, Gran Vía

Teléfono: 915 59 97 17

Horario: L-D 12H a 00h

 

La Pescadería

Tras meses oyendo hablar de La Pescadería, en realidad desde que abrieron en septiembre, unos amigos y yo decidimos saber qué era aquello de lo que todo el mundo hablaba. Con toda nuestra cara decidimos plantarnos allí un viernes a las nueve de la noche y sin reserva. La barra del local estaba llena de gente y, como era de esperar, no habían mesas. Desolados nos giramos pensando que, otro día más, íbamos a estar oyendo hablar de La Pescadería sin poder probrarla. Pero, de repente, justo cuando estábamos abriendo la puerta una mano tocó mi hombro. Era el camarero: ¡Esperad! Tenemos una mesa, la condición es que a las 22.30 tenéis que dejarla libre.  ¿Cómo rechazar esta oferta? Imposible, aceptamos encantados.

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Con una sonrisa de oreja a oreja y sin poder creérnoslo seguimos al camarero. Desde fuera no parece que pueda ser tan grande pero a medida que te adentras más y más el local está lleno de mesas. Mesas que la mayoría son grandes, cosa que se agradece para poder disfrutar de una rica comida con varios amigos. . Otro punto a destacar es la separación entre ellas, adecuada para no tener que estar más pendiente de lo que comentan en la mesa de al lado que en la tuya. Pero esto no quiere decir que no puedas disfrutar de una cena romántica e íntima. Además tienen una maravillosa segunda planta, donde se encontraba nuestra mesa. Allí la luz es más tenue que en la planta de arriba y hay un “mini reservados”, una especie de cuevita en las que la intimidad es máxima, incluso tienen cortinas.

Otro detalle importante es la música ambiental, encaja y se integra a la perfección en el lugar. Al no estar muy elevada te permite disfrutar de ella y a la vez hablar con los compañeros de mesa sin tener que alzar la voz. Nuestro camarero, un chico muy simpático y divertido, nos trajo las cartas. Su carta de vinos es bastante amplia, ofreciendo al comensal una gran variedad de blanco, tintos y rosados con importantes denominaciones de origen. Y llegaba el momento difícil ¿Qué pedir cuando todo te apetece? Mirábamos la carta y no había nada que no nos apeteciera, queríamos probar todos los platos. Su carta es muy variada tanto en entrantes, como ensaladas, carnes y pescados. Todo con un toque innovador y suculento que nos puso aún más difícil qué pedir. Así que decidimos compartir para que no quedarnos con las ganas de probar más.

PRIMEROS

 

Como buenos amantes de las croquetas empezamos por este clásico. Todo el mundo cree que las sabe hacer pero no es así, parecen fáciles pero para que realmente estén buenas tienes que ser un maestro de la besamel y el cocinero de La Pescadería, definitivamente, lo es. Las croquetas de cabrales y nueces eran espectaculares, tan solo de pensar en ella se me hace la boca agua. También pedimos unas patatas bravas, otro gran clásico en el mundo del tapeo que tampoco nos defraudó. Nada de las típicas patatas de bolsa congeladas. Esto sí que eran patatas, patatas. Y el broche a esta primera tanda lo pusieron los chipirones frescos encebollados, hacía tiempo que no probaba unos así.

SEGUNDOS

 

La siguiente ronda estuvo compuesta de unos espectaculares tacos de rabo de toro, una combinación muy original que acabó siendo un total acierto para nuestros paladares. Haciendo honor al nombre del restaurante, La Pescadería, nos pedimos otro plato del mar: langostinos salteados con mango y aguacate. La mezcla del sabor del langostino con estos frutos exóticos era espectacular y el aliño con toques orientales era perfecto. El último plato, el plato gordo fue la mini parrillada argentina. Aunque cuente con el adjetivo de “mini” para nada te sabe a poco. Está compuesta por vacío, entraña, chorizo criollo, champiñones y patata asada.

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El broche de oro, como es habitual siempre que nos reunimos, lo pusieron los postres. Tuvimos que pedirle consejo al camarero porque no sabíamos por cuáles decantarnos. La elección final quedó así: dos tartas de lima merengada, unas torrijas con helado de vainilla y una tarta de zanahoria. Los tres estaban espectaculares pero sin duda hay que hacer mención especial a las torrijas. Impresionantes y preparadas al momento. Si mientras las saboreabas cerrabas los ojos eran capaces de transportarte a los recuerdos de la infancia.

En definitiva este local de moda en el barrio madrileño de Malasaña va a dar mucho más que hablar. Ahora por fin ya puedo confirmar todo lo bueno que había leído de La Pescadería y recomendar a todo el mundo que hagan una visita. Su agradable ambiente y el encantador servicio son solo un punto más a favor para visitar este local para disfrutar de su variada y apetitosa carta que no dejará indiferente a nadie.

Restaurante: La Pescadería

Tipo de cocina: De mercado, mediterránea

Precio medio: 25-30€

Dirección: Calle Ballesta, 32

Metro: Gran Vía, Callao

Teléfono: 915 23 90 51

Admiten reservas

Horario: L-D 13-16h / 21-23h

Para más información podéis visitar pagina web, Facebook o su Twitter.

 

La Almazara de Casas de Hualdo

El pasado fin de semana gracias al curso de Experto en Periodismo Gastronómico y Nutricional de la Universidad Complutense de Madrid y a Casas de Hualdo, tuvimos la oportunidad de conocer por dentro esta maravillosa Almazara. Enrique Vivas fue el encargado de guiar nuestra estancia en Casas de Hualdo. Una mañana muy completa en la que aprendimos cómo elaboran el aceite en esta almazara toledana y donde pudimos catar sus diferentes variedades de aceites.

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Empezamos la visita entre sus olivares, donde nace todo. Las favorables condiciones propias de esta zona y el esmerado cuidado con el que cultivan sus olivos hacen que cada año cuenten con una aceituna delicada y de muy buena calidad. Esta finca aglutina una gran variedad de cultivos, los cuales, los primeros de ellos se plantaron hacia 1996. Pero no fue hasta 2009 cuando fue inaugurada la almazara de la finca. Su tardía inauguración no la impide contar con las mejores características edafoclimáticas y combinarlas con las técnicas de cultivo más modernas. Allí cultivan cuatro variedades de aceitunas: arbequina, manzanilla, picual y cornicabra.

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Tras estar a pié de campo Enrique nos llevó a conocer el corazón de la almazara. El proceso de elaboración de sus aceites. Esta se encuentra completamente rodeada por sus olivares y la aceituna, directamente recolectada del árbol, llega todavía con vida a la almazara. Una vez allí, para evitar cualquier fermentación, es molturada al momento. Todo los procesos por los que pasa la aceituna, desde su recogida hasta el envasado, son los más novedosos y han sido cuidadosamente diseñados para extraer lo mejor de la aceituna y convertirlo en oro líquido con las características propias de Casas de Hualdo.

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Lo malo de visitar en mayo la Almazara de Casas de Hualdo es que no la pudimos en pleno apogeo, de todos modos Enrique Vivas intentó que comprendiéramos cuál es el proceso de elaboración que realizan en esta almazara. Sus novedosos métodos para extraer el aceite de la aceituna no tienen nada que ver en comparación con los métodos tradiciones  y agresivos que primaba mucho más el agotamiento de la pasta de aceituna. En Casas de Hualdo la higiene durante todo el proceso es muy importante y todo lo que está en contacto con el fruto está fabricado en acero inoxidable. Por ese motivo la conservación de su aceite es igual de importante y se realiza también en depósitos de acero inoxidable inertizados y se envasan prácticamente sobre pedido.

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Cinco fueron los aceites que tuvimos el placer de catar esa mañana. Guiados por Enrique disfrutamos de sus cuatro variedades principales: Arbequina, sorprendente, delicado y muy aromático; Picual, frutado y con gran persistencia; Cornicabra, lleno de tradición y vanguardia; y Manzanilla, con mucho carácter. Por último probamos su aceite Partida Real, un coupage elaborado con arbequina y picual, un aceite complejo y frutado. Nos sorprendió la historia de su nombre. Enrique nos contó que su nombre es un homenaje a esas majestuosas aves que escogen en circunstancias especiales anidar en árboles, como es el caso de las dos Partidas Reales con las que cuentan en la finca de Casas de Hualdo.

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Una mañana increíble en la que aprendimos en primera persona cómo se elabora el aceite en una almazara del siglo XXI con las últimas novedades tecnológicas. Nos dieron la oportunidad de pasear alrededor de sus 300.000 olivos y la posibilidad de aprender a apreciar la diferencia en boca de cada una de las variedades con las que trabajan en Casas de Hualdo. El broche final a esta mañana de sábado fue el rico aperitivo que nos prepararon y disfrutamos en buena compañía.

 

Ágora gestiona tu restaurante

Cuando decidimos probar un restaurante nuevo para cenar lo primero en lo que nos fijamos es su aspecto, pero lo que determina si volveremos es la calidad de la comida y, como no, el trato que nos han dado. IGT Microelectronics, la empresa española de tecnología para hostelería y comercio, se preocupa esta vez por la gestión de los restaurantes. El pasado mes de abril presentaron en GastroMarketing 2014 su nueva aplicación: Ágora.

Picture 4Este nuevo software de IGT pretende mejorar la gestión y la administración de los restaurantes y bares. Una forma de mostrarle a sus clientes que, con esta sencilla aplicación, dirigirán mucho mejor su empresa. Pretende llamar su atención mostrándoles la posibilidad de ser más rentables y competitivos en su trabajo. La inversión que el cliente haga en Ágora al poco tiempo la verá devuelta debido a que podrá agilizar su servicio.

Se convierten así en el software de TPV más sólido que ahora mismo se encuentra en el mercado. Cuentan con las herramientas necesarias para ofrecer a los clientes un comercio mucho más detallista. Además permiten la gestión completa de códigos de barras y etiquetado y un sistema de control muy efectivo. No importa el tipo de negocio al que vaya dirigido, incorporan las últimas tecnologías para capturar las comandas, órdenes de preparación en cocina y mucho más.

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Y es que Ágora ya ha sido instalado en más de 3000 negocios debido a su adaptabilidad y la posibilidad de usar myAgora desde un tablet o smartphone para conocer en todo momento el estado del negocio. Al poder servir los platos con mayor rapidez se obtiene una mayor satisfacción de empleados y clientes, consiguiendo que el restaurante cuente con mayor facturación y más beneficio. Por lo que parece instalando Ágora se acabó la mala gestión, equivocación de los platos y la lentitud, todo apunta a que los restaurantes que cuenten con Ágora contaran con clientes mayor satisfechos y se aseguran una mayor fidelidad. Ahora solo queda que la comida también guste.

El taller de Paco Roncero

El mes pasado estuvimos en el emblemático Casino de Madrid para asistir al Taller de Paco Roncero. Entramos por la puerta de atrás, como si formáramos parte del personal de servicio y al principio sentíamos mucha incertidumbre porque no sabíamos muy bien qué íbamos a encontrarnos allí. Una vez llegamos al lugar donde iba a tener lugar el taller nos sentíamos como si fuéramos a ver una obra de teatro. Al ver ese minúsculo salón, nuestras caras fueron más de asombro. No muy grande, de alrededor 50 metros y una mesa de unos seis metros de largo como escenario. Nuestros ojos estaban a punto de observar como se ponía en marcha un espectáculo culinario y sensorial en el que  se mezclan vanguardia gastronómica e innovación tecnológica.

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En este taller los fogones y el ruido que producen los utensilios de cocina son producto de la imaginación de cada uno. Igual que fue producto de nuestra imaginación creer que sería el mismísimo Paco Roncero quien nos guiaría en esta experiencia sensorial. Tras una breve presentación el chef con tres soles otorgados por la guía Repsol se marchó. Javier Alonso, uno de sus cocineros, fue el conductor en esta ocasión.

No podíamos quitar nuestros curiosos ojos de Hisia (el nombre propio de la mesa), la auténtica protagonista. Una mesa diferente a lo que estamos acostumbrados. Totalmente inteligente y fabricada de keraon, un material cerámico de alta prestación. Las luces se apagaron y la mesa cobró vida. Alrededor nuestro se generó una atmósfera cromática en la que la temperatura y la humedad relativa estaban controladas y un ambiente aromatizado que ofrecía la posibilidad de vivir experiencias visuales y acústicas.

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Junto a Hisia nos sorprendió la impresionante oleoteca de Paco Roncero con un total de 216 probetas de aceite de oliva, un ingrediente fetiche para el chef. Amante del aceite de oliva español ha realizado numerosas investigaciones sobre el mismo. No solo le interesa como producto para aderezar o freír si no que quiere conocer cada una de las características de las aceitunas y utilizarlas para platos diferentes.

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El Taller de Paco Roncero, el taller de las emociones, cuenta con la premisa de crear nuevas sensaciones y experiencias al público que lo visite a través de la gastronomía y su innovadora plataforma multisensorial. Pero esta experiencia tiene un precio, un precio que no todo el mundo es capaz de pagar. Unos 1500 euros es el precio que tendrán que pagar aquellos comensales que se sienten en esta mesa electrónica. Nosotros no tuvimos el placer de disfrutar totalmente ya que no probamos ni un solo plato, fuimos meros espectadores. Los que realmente hayan sentido ese gusanillo en la tripa de vivir completamente la experiencia gastrosensorial deberán vaciar su bolsillo. Yo, personalmente, no creo que los llegue a pagar. En definitiva, nuestro taller gastronómico-sensorial fue una experiencia a medias. Las conclusiones con las que salí de allí es que este tipo de experiencias únicas, diferentes y exclusivas se pagan. Y no a cualquier precio.