La Pescadería

Tras meses oyendo hablar de La Pescadería, en realidad desde que abrieron en septiembre, unos amigos y yo decidimos saber qué era aquello de lo que todo el mundo hablaba. Con toda nuestra cara decidimos plantarnos allí un viernes a las nueve de la noche y sin reserva. La barra del local estaba llena de gente y, como era de esperar, no habían mesas. Desolados nos giramos pensando que, otro día más, íbamos a estar oyendo hablar de La Pescadería sin poder probrarla. Pero, de repente, justo cuando estábamos abriendo la puerta una mano tocó mi hombro. Era el camarero: ¡Esperad! Tenemos una mesa, la condición es que a las 22.30 tenéis que dejarla libre.  ¿Cómo rechazar esta oferta? Imposible, aceptamos encantados.

IMG_20140228_211427

 

Con una sonrisa de oreja a oreja y sin poder creérnoslo seguimos al camarero. Desde fuera no parece que pueda ser tan grande pero a medida que te adentras más y más el local está lleno de mesas. Mesas que la mayoría son grandes, cosa que se agradece para poder disfrutar de una rica comida con varios amigos. . Otro punto a destacar es la separación entre ellas, adecuada para no tener que estar más pendiente de lo que comentan en la mesa de al lado que en la tuya. Pero esto no quiere decir que no puedas disfrutar de una cena romántica e íntima. Además tienen una maravillosa segunda planta, donde se encontraba nuestra mesa. Allí la luz es más tenue que en la planta de arriba y hay un “mini reservados”, una especie de cuevita en las que la intimidad es máxima, incluso tienen cortinas.

Otro detalle importante es la música ambiental, encaja y se integra a la perfección en el lugar. Al no estar muy elevada te permite disfrutar de ella y a la vez hablar con los compañeros de mesa sin tener que alzar la voz. Nuestro camarero, un chico muy simpático y divertido, nos trajo las cartas. Su carta de vinos es bastante amplia, ofreciendo al comensal una gran variedad de blanco, tintos y rosados con importantes denominaciones de origen. Y llegaba el momento difícil ¿Qué pedir cuando todo te apetece? Mirábamos la carta y no había nada que no nos apeteciera, queríamos probar todos los platos. Su carta es muy variada tanto en entrantes, como ensaladas, carnes y pescados. Todo con un toque innovador y suculento que nos puso aún más difícil qué pedir. Así que decidimos compartir para que no quedarnos con las ganas de probar más.

PRIMEROS

 

Como buenos amantes de las croquetas empezamos por este clásico. Todo el mundo cree que las sabe hacer pero no es así, parecen fáciles pero para que realmente estén buenas tienes que ser un maestro de la besamel y el cocinero de La Pescadería, definitivamente, lo es. Las croquetas de cabrales y nueces eran espectaculares, tan solo de pensar en ella se me hace la boca agua. También pedimos unas patatas bravas, otro gran clásico en el mundo del tapeo que tampoco nos defraudó. Nada de las típicas patatas de bolsa congeladas. Esto sí que eran patatas, patatas. Y el broche a esta primera tanda lo pusieron los chipirones frescos encebollados, hacía tiempo que no probaba unos así.

SEGUNDOS

 

La siguiente ronda estuvo compuesta de unos espectaculares tacos de rabo de toro, una combinación muy original que acabó siendo un total acierto para nuestros paladares. Haciendo honor al nombre del restaurante, La Pescadería, nos pedimos otro plato del mar: langostinos salteados con mango y aguacate. La mezcla del sabor del langostino con estos frutos exóticos era espectacular y el aliño con toques orientales era perfecto. El último plato, el plato gordo fue la mini parrillada argentina. Aunque cuente con el adjetivo de “mini” para nada te sabe a poco. Está compuesta por vacío, entraña, chorizo criollo, champiñones y patata asada.

POSTRES 2

 

El broche de oro, como es habitual siempre que nos reunimos, lo pusieron los postres. Tuvimos que pedirle consejo al camarero porque no sabíamos por cuáles decantarnos. La elección final quedó así: dos tartas de lima merengada, unas torrijas con helado de vainilla y una tarta de zanahoria. Los tres estaban espectaculares pero sin duda hay que hacer mención especial a las torrijas. Impresionantes y preparadas al momento. Si mientras las saboreabas cerrabas los ojos eran capaces de transportarte a los recuerdos de la infancia.

En definitiva este local de moda en el barrio madrileño de Malasaña va a dar mucho más que hablar. Ahora por fin ya puedo confirmar todo lo bueno que había leído de La Pescadería y recomendar a todo el mundo que hagan una visita. Su agradable ambiente y el encantador servicio son solo un punto más a favor para visitar este local para disfrutar de su variada y apetitosa carta que no dejará indiferente a nadie.

Restaurante: La Pescadería

Tipo de cocina: De mercado, mediterránea

Precio medio: 25-30€

Dirección: Calle Ballesta, 32

Metro: Gran Vía, Callao

Teléfono: 915 23 90 51

Admiten reservas

Horario: L-D 13-16h / 21-23h

Para más información podéis visitar pagina web, Facebook o su Twitter.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s